Copihues de Rucalhue: Emprendimiento Rural de Plantas Familiares
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Amalia Cruz, dueña de Copihues de Rucalhue., CEC

“Copihues de Rucalhue”: el emprendimiento rural que nació de una colección familiar de plantas

En el sector Los Llanos, comuna de Quilaco, Amalia Cruz convirtió durante la pandemia la colección de plantas de su madre en “Copihues de Rucalhue”, un vivero que hoy reúne especies ornamentales, nativas y frutales. Con capacitación, perseverancia y el apoyo de instituciones como INDAP, Prodesal, la Municipalidad de Quilaco y el Centro de Emprendimiento Colbún (CEC), la emprendedora rural proyecta ahora ampliar su negocio hacia el turismo rural.

Agosto de 2026.- Lo que comenzó como una forma de mantener vivo el legado de su madre terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. Esa es la historia de Amalia Cruz, administradora de empresas y creadora de "Copihues de Rucalhue", un vivero ubicado en el kilómetro 30 del sector Los Llanos, en la comuna de Quilaco, que nació a partir de las plantas que durante años cultivó su madre.

El punto de inflexión llegó durante la pandemia, cuando la imposibilidad de continuar con otras actividades laborales llevó a Amalia a mirar de una manera diferente aquello que siempre había estado en su casa.

"Yo estaba sentada en mi casa y miré las plantas y dije: ¿y si veo esto como un emprendimiento? Ese fue el momento exacto. Significó para mí el legado de mi mamá, tener su esencia, su presencia, su amor y su sabiduría. En el fondo, la esencia de mi madre", relata.

Aunque tenía formación en administración de empresas, Amalia reconoce que inicialmente sabía poco sobre el cuidado y manejo de plantas. Su aprendizaje comenzó desde cero, observando lo que había hecho su madre y complementándolo con capacitación y búsqueda de información.


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"No sabía nada de las plantas. El proceso fue difícil porque no sabía cuál era de interior, de exterior, no conocía sus cuidados ni sus nombres. Para eso tuve que capacitarme, buscar en las redes sociales, YouTube, Google y llamar a mi mamá a cada rato. Fue complicado y en algún minuto pensé que no iba a poder", cuenta.

Con el tiempo, las cerca de diez plantas que tenía inicialmente se transformaron en cientos. Hoy, "Copihues de Rucalhue" cuenta con una variada oferta que incluye plantas de interior y exterior, especies nativas, árboles frutales y distintas alternativas ornamentales.

El crecimiento del vivero también significó para Amalia un proceso personal de aprendizaje y conexión con una actividad que inicialmente no formaba parte de sus intereses.

"Cuando vi que iba creciendo, que me podía capacitar, que lo podía lograr, encontrar y conectar con las plantas, ahí fue cuando se convirtió en un proyecto de vida. Cuando pude entender lo que significaba tener una planta, un arbolito, y que lo lograba, dije: sí, esto puede ser un emprendimiento", explica.

Capacitación y redes para hacer crecer el negocio

Como ocurre con muchos emprendimientos rurales, el desarrollo de "Copihues de Rucalhue" ha estado acompañado de desafíos. El trabajo permanente, la compatibilización de las labores del hogar y las condiciones climáticas han obligado a Amalia a desarrollar nuevas capacidades y buscar apoyo.

Las heladas, en particular, representan uno de los principales riesgos para el vivero, debido a las pérdidas de plantas, inversión y horas de trabajo que pueden generar.

"El mayor desafío es el trabajo duro, porque uno es dueña de casa, trabajadora, es todo en el fondo. Uno tiene que estar 24/7 con su proyecto, más todas las cosas que tiene que ver como dueña de casa. El clima también ha sido un desafío. Viene el viento, viene la lluvia, viene la helada y eso genera pérdidas y uno se desmotiva", señala.

Frente a estas dificultades, la capacitación y la generación de redes se han transformado en herramientas fundamentales para la emprendedora.

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Copihues de Rucalhue - CEC

"Lo más importante en mi camino ha sido capacitarme, generar redes sociales, redes de apoyo, pedir ayuda, equivocarme, perseverar y continuar siendo resiliente y creativa, sacando las capacidades que uno cree que tiene por dentro", destaca.

En este proceso, Amalia reconoce el aporte de INDAP, Prodesal, la Municipalidad de Quilaco y el Centro de Emprendimiento Colbún, institución a la que llegó en las primeras etapas de su proyecto.

"El Centro de Emprendimiento Colbún ha sido fundamental para mí, para tener redes de apoyo, tener contactos, capacitarme, desarrollarme y hacerme conocida. Estoy muy agradecida del Centro de Emprendimiento Colbún", afirma.

A través de Prodesal, Amalia logró acceder a un proyecto IFP para la construcción de un invernadero de 100 metros cuadrados, mediante financiamiento compartido. También recibió apoyo para avanzar en iniciativas vinculadas al turismo rural y obtuvo un reconocimiento Pyme Verde a través del Centro de Emprendimiento Colbún. A esto se suma un financiamiento obtenido mediante una postulación a Fundación Luksic, que le permitió incorporar una herramienta de trabajo.

Para Vanesa Verdugo, directora del Centro de Emprendimiento Colbún, historias como la de Amalia reflejan la importancia de acompañar a quienes deciden transformar sus conocimientos, talentos y recursos locales en oportunidades de negocio.

"El caso de Amalia representa muy bien la esencia del emprendimiento rural: identificar una oportunidad, atreverse a comenzar y perseverar para convertir una idea en un proyecto sostenible. Desde el Centro de Emprendimiento Colbún buscamos entregar herramientas, generar redes y acompañar a emprendedores para que puedan fortalecer sus negocios y proyectarlos en el tiempo. Ver cómo ‘Copihues de Rucalhue’ ha ido creciendo es una muestra de que, con capacitación, acompañamiento y perseverancia, los emprendimientos locales pueden transformarse en verdaderos proyectos de vida", señala Verdugo.

Del vivero al turismo rural

El próximo desafío de Amalia apunta a ampliar la experiencia de "Copihues de Rucalhue" y vincularla con el turismo rural. Junto al tour operador Rumbo Sur trabajaron en una propuesta que busca recibir visitantes y mostrar parte de la identidad y las actividades productivas del territorio.

Dicha iniciativa fue lanzada el pasado 22 de agosto y a partir de septiembre estará disponible para todo el público. "La Ruta Respira Rucalhue", comprende una visita guiada por los invernaderos, conociendo la historia del emprendimiento, observando y conectando con las plantas, la ruta incluye un taller experiencial sobre el manejo de plantas y un desayuno u once campestre con productos locales como café de trigo, tortillas, repostería chilena, salsas tradicionales de campo. infusiones y jugos naturales.

Así, las plantas que alguna vez fueron parte de la vida cotidiana de su madre hoy no solo representan una fuente de ingresos para Amalia, sino también una manera de preservar una historia familiar y proyectarla hacia nuevas oportunidades.

De una colección de plantas heredada y una pregunta surgida durante la pandemia, nació un emprendimiento que hoy busca seguir creciendo desde el territorio, combinando producción, identidad local y turismo rural.

"Copihues de Rucalhue" se encuentra en el kilómetro 30, sector Los Llanos, comuna de Quilaco. El emprendimiento también está presente en redes sociales y forma parte de una red de iniciativas vinculadas al turismo rural de la comuna.