"Formar para transformar: una mirada crítica al desarrollo profesional docente" por Federico Malpica
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"Formar para transformar: una mirada crítica al desarrollo profesional docente" por Federico Malpica

Federico Malpica, Fundador y director del Instituto Escalae | Creador de TeachersPro , Gentileza

Parte 1: Repensar la formación docente basada en cursos

Recientemente tuve la oportunidad de participar en una entrevista para un podcast educativo, donde abordamos algunas de las preguntas más relevantes sobre la formación y el desarrollo profesional docente en el contexto actual. Las preguntas que se me plantearon me parecieron tan pertinentes y provocadoras, que he querido recuperar aquí algunas de las reflexiones que compartí. Considero que estos temas merecen ser debatidos con mayor profundidad, ya que están en el corazón de cualquier intento serio de mejorar la educación y por tanto, en las próximas tres columnas iré desgranando cada uno de los aspectos discutidos.

Vivimos una época de cambios profundos: la aceleración tecnológica, los nuevos desafíos sociales y emocionales de los estudiantes, la diversificación de contextos de aprendizaje... Todo ello nos obliga a repensar radicalmente la manera en que acompañamos a los y las docentes en su desarrollo profesional. A continuación, comparto los ejes de esta conversación.

1. ¿Por qué es urgente replantear la formación docente como un proceso continuo y transformador?


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La formación tradicional basada en cursos aislados y descontextualizados ha llegado a su límite. Asistir a un taller, recibir un certificado y volver al aula sin acompañamiento no transforma nada. Según estudios internacionales, entre el 5% y el 15% de lo que se enseña en los cursos de formación docente llega realmente a implementarse en el aula (Joyce & Showers, 2002 *). Esto indica que la gran mayoría de los esfuerzos se pierden por falta de seguimiento, reflexión situada y apoyo en la práctica real.

En muchas ocasiones, los docentes se enfrentan solos al reto de cambiar su práctica: no hay mentoría, no hay espacios de diálogo, ni herramientas que les permitan observar y analizar críticamente su enseñanza. Se necesita con urgencia pasar de una lógica de "formación transaccional" a una lógica de "aprendizaje profesional situado". Es decir, entender que el aprendizaje docente ocurre en comunidad, desde la práctica, con acompañamiento estructurado y con retroalimentación continua.

Los países con mejores resultados educativos (OCDE, 2020) coinciden en tener una cultura profesional sólida, donde los docentes aprenden entre pares, ejercen liderazgo pedagógico y se comprometen con una mejora continua.

2. ¿Qué entendemos realmente por desarrollo profesional docente?

El desarrollo profesional docente no puede reducirse a una colección de cursos. Es un proceso de transformación identitaria y mejora continua que combina tres dimensiones clave:

• Mindset: La mentalidad o actitud abierta al aprendizaje, la colaboración y la mejora constante. Esto incluye empatía, rigor, vocación y responsabilidad ética.

• Skillset: Las habilidades pedagógicas y didácticas necesarias para crear experiencias de aprendizaje efectivas, significativas y personalizadas.

• Toolset: Los conocimientos prácticos, herramientas, metodologías, recursos digitales y criterios pedagógicos que permiten operar con rigor, con eficacia y con sentido en el aula.

Además, el desarrollo profesional debe ser contextualizado (vinculado a la realidad del centro), transformador (centrado en el impacto en el aprendizaje del alumnado), sistémico (alineado con los objetivos institucionales) y colectivo (basado en el trabajo colaborativo).

En TeachersPRO, por ejemplo, apostamos por una experiencia de aprendizaje profesional basada en evidencias reales, mentoría entre iguales y acompañamiento por IA, siempre dentro de comunidades de práctica. Por tanto, sabemos que sí es posible esta nueva manera de concebir el desarrollo profesional docente, incluso en entornos digitales y con docentes que no se han conocido nunca en persona.

Conclusión

Si queremos avanzar hacia sistemas educativos más justos y efectivos, debemos dejar atrás la visión de la formación como un trámite o una acumulación de certificados. La verdadera formación docente es la que transforma la práctica, fortalece la identidad profesional y genera impacto en los aprendizajes del alumnado. Y eso solo es posible si repensamos sus fundamentos: desde los formatos hasta las finalidades. El reto está sobre la mesa, y es tiempo de asumirlo con rigor y compromiso institucional.

Referencias

(*) Joyce, B., & Showers, B. (2002). Student Achievement Through Staff Development (3rd ed.). Alexandria, VA: ASCD.

Esta obra es fundamental en el campo del desarrollo profesional docente. En ella, Joyce y Showers argumentan que sólo entre el 5 % y el 15 % de lo aprendido en formaciones docentes llega a implementarse en el aula si no hay acompañamiento posterior, mientras que esa cifra puede aumentar hasta un 80 % - 90 % cuando se añade coaching continuado.

Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2020). Teachers and School Leaders as Valued Professionals: OECD Teaching and Learning International Survey (TALIS) 2018 Results, Volume II. Paris: OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/19cf08df-en

Informe de referencia sobre la profesión docente a nivel internacional. Destaca la importancia del trabajo colaborativo, el liderazgo distribuido y las oportunidades de aprendizaje profesional continuo como factores que explican el desempeño de los sistemas educativos más avanzados.